Categoría: Nutrición y salud

  • Frutas y verduras de temporada en Agosto

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    Cuando vamos al supermercado o a nuestro mercado de barrio es fácil localizar durante todo el año la gran mayoría de frutas y verduras y elegir aquellas que más nos gustan. Pero hay una serie de beneficios en consumir productos de temporada que, de conocerlos, seguro que la próxima vez que organices tus comidas te fijarás en ello.

    Beneficios

    Son más económicos.

    Al estar en su temporada la producción es mayor, hay más oferta y esto abarata los costes de producción, por tanto, los precios en el supermercado también son mejores.

    Tienen más sabor.

    Al estar en su punto óptimo de recogida y maduración. También es un producto que guarda mayor frescura. (Cuántas veces hemos comprado, por ejemplo tomates, y no saben a nada. Tiene el color y la forma, pero nada de sabor)

    Momento adecuado de la recogida.

    Esto también influye en el valor nutricional del producto, ya que encontrarás un mayor contenido en vitaminas, minerales y antioxidantes.

    Menos impacto en la huella ecológica.

    Al ser producto de temporada de la zona, se evitan transportes e importaciones innecesarias y por eso se abarata el precio de mercado aparte del impacto a nuestro planeta.

    Conociendo todos estos beneficios es hora de descubrir qué frutas y verduras debes priorizar en el mes de agosto. Según la web oficial del Ministerio de Agricultura de España, estos son los productos que están en su mayor punto de comercialización en agosto.


    «Al ser producto de temporada de la zona, se evitan transportes e importaciones innecesarias y por eso se abarata el precio de mercado aparte del impacto a nuestro planeta.»


    Los productos más vendidos

    • Frutas: nectarina , albaricoque, ciruela, higo, melocotón, melón, paraguaya, pera, plátano y pomelo
    • Verduras: Acelga, ajo, berenjena, calabacín, cebolla, judía verde, lechuga, pepino, pimiento, puerro, rábano, remolacha, tomate, zanahoria.

    Propiedades nutricionales

    • Máxima hidratación y efecto diurético: Frutas y verduras como el melón, pepino, lechuga, calabacín y melocotón superan el 90% de agua en su composición. Son indispensables en verano para reponer líquidos, prevenir la deshidratación y evitar la retención de líquidos gracias a su alto contenido en potasio.
    • Escudo protector para la piel y la vista (Antioxidantes): El tomate, la zanahoria, el albaricoque, la paraguaya y el pimiento son ricos en betacarotenos, vitamina C y licopeno. Estos compuestos neutralizan los radicales libres producidos por la exposición solar, preparan la piel y previenen el envejecimiento celular.
    • Regulación digestiva y salud intestinal: La ciruela, el higo, la pera, la acelga y el puerro aportan tanto fibra soluble (pectinas) como insoluble y prebióticos. Favorecen el tránsito intestinal, protegen la mucosa gástrica y alimentan la microbiota. Perfectas para regular tu tránsito en vacaciones.
    • Energía, rendimiento y recuperación muscular: El plátano, el higo y la remolacha proporcionan azúcares naturales de buena calidad, electrolitos (potasio, magnesio) y nitratos. Ayudan a prevenir calambres, mejoran la circulación oxigenando la sangre y devuelven la vitalidad.
    • Salud cardiovascular e inmunitaria: El ajo, la cebolla, el pomelo y la berenjena concentran potentes compuestos bioactivos (alicina, quercetina, flavonoides). Ayudan a dilatar los vasos sanguíneos, controlar el colesterol y reforzar las defensas naturales.

    Maximiza tu menú incluyendo las frutas y verduras de este mes, y aprovecha al máximo sus propiedades nutricionales y organolépticas. Tendrás una receta en breves publicada utilizando algunos de estos productos de temporada.

  • Adelgazar en la menopausia: por qué el cuerpo cambia y cómo cuidarte desde el respeto.

    Adelgazar en la menopausia: por qué el cuerpo cambia y cómo cuidarte desde el respeto.

    Notas que tu ropa favorita ya no encaja igual, que la báscula se resiste a moverse o que esas estrategias de alimentación que antes «te funcionaban» ahora solo te generan frustración y cansancio. Es común que aparezca la sensación de no reconocer tu propio cuerpo o de pensar que algo en ti está fallando. Desde la mirada de la psiconutrición, lo primero que queremos transmitirte es alivio: no estás haciendo nada mal, tu cuerpo no está roto ni te está traicionando. Está atravesando una de las transiciones biológicas más significativas de tu vida, y aprender a escucharlo con amabilidad es el primer paso para reencontrar tu bienestar.

    Entendiendo el origen: qué ocurre realmente en tu organismo.

    Durante el climaterio y la menopausia, los niveles de estrógenos disminuyen de forma natural. Este cambio hormonal no solo regula el cese de los ciclos menstruales, sino que también influye en la redistribución del tejido graso —que tiende a acumularse con mayor facilidad en la zona abdominal— y en una ligera ralentización del gasto energético en reposo. Asimismo, con el paso de los años se produce una pérdida gradual de masa muscular si no se estimula activamente, lo que reduce la cantidad de energía que el cuerpo necesita de base.

    A este cuadro biológico se suman las emociones. Las alteraciones en el sueño provocadas por los sofocos o el insomnio elevan los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y alteran señales de apetito como la leptina y la grelina. Cuando estás agotada o viviendo la incertidumbre de esta nueva etapa, es completamente natural que la comida se convierta en una vía de consuelo o una fuente rápida de dopamina. Cuerpo y mente forman un único sistema: lo que sientes por dentro influye de manera directa en cómo comes y cómo asimilas cada experiencia.

    Herramientas prácticas para acompañar a tu cuerpo día a día.

    Cuidar de ti en la menopausia no significa recortar calorías de forma drástica, sino nutrir tus tejidos, tus huesos y tu sistema nervioso con lo que verdaderamente necesitan hoy.

    • Prioriza la proteína de calidad y la fibra saciante: Incluye en cada toma fuentes variadas de proteína (huevos, legumbres, pescados, tofu o yogur natural) acompañadas de abundantes verduras y granos enteros. Esta combinación estabiliza la glucosa en sangre, protege tu masa muscular y reduce los picos de ansiedad por dulce entre comidas.
    • Entrena la fuerza con regularidad: Caminar es un hábito saludable, pero levantar peso o trabajar contra resistencia (pesas, bandas elásticas o tu propio peso corporal) es el estímulo clave para mantener tu masa muscular, optimizar tu sensibilidad a la insulina y proteger tu densidad ósea.
    • Practica el descanso y la pausa digestiva consciente: Reserva momentos de desconexión antes de dormir para reducir el cortisol. Al sentarte a la mesa, elimina pantallas y respira hondo: comer sin prisas te ayuda a conectar con las señales reales de saciedad y a disfrutar genuinamente de cada bocado.

    Cambiar la perspectiva: soltar la exigencia y reconciliarte con el espejo.

    La sociedad suele vender la idea de que debemos mantener el mismo cuerpo a los veinte, a los cuarenta y a los cincuenta años. Esta expectativa irreal genera un ciclo de insatisfacción constante, empujándonos a dietas «milagro» que solo provocan rebote, pérdida muscular y desgaste emocional. Reconciliarte con tu imagen no significa resignación; significa validar que tu cuerpo ha cambiado de etapa y que merece ser cuidado desde la gratitud por todo lo que te sostiene, no desde el castigo ni la privación.

    Conclusión y Acompañamiento.

    La menopausia marca el inicio de un nuevo capítulo que puede vivirse con vitalidad, serenidad y energía. Cuando dejas a un lado la báscula y empiezas a priorizar cómo te sientes, la relación con tu cuerpo se transforma por completo. Recuerda que no tienes que transitar este camino en soledad ni descifrarlo todo por tu cuenta.

    En Zanai contamos con un equipo especializado en psiconutrición y salud hormonal femenina listo para acompañarte. Diseñamos planes que se adaptan a tu ritmo de vida, trabajando de la mano nutrición y bienestar emocional para que vuelvas a sentirte cómoda y en equilibrio contigo misma.

    ¿Quieres más información?

    Descubre cómo en Zanai podemos ayudarte a vivir esta etapa con salud, tranquilidad y sin dietas restrictivas.

  • Cómo perder grasa abdominal: lo que funciona, lo que no y lo que tu cuerpo intenta decirte.

    Cómo perder grasa abdominal: lo que funciona, lo que no y lo que tu cuerpo intenta decirte.

    Pocas partes de nuestra anatomía concentran tantas frustraciones, exigencias y promesas vacías como la zona del abdomen. Vivimos bombardeados por mensajes que aseguran tener el «secreto definitivo» para lucir un vientre plano en dos semanas, generando un ciclo constante de culpa, dietas imposibles y desencanto con el propio cuerpo. Si alguna vez te has sentido en guerra con tu abdomen o has sentido que tus esfuerzos no rinden frutos, respira: tu cuerpo no es tu enemigo ni está roto. Abordar la grasa abdominal requiere soltar las soluciones mágicas y comprender cómo interactúan la fisiología, las hormonas y tus emociones.

    El mito de la pérdida localizada y el papel del estrés.

    El primer paso para recuperar la calma es derribar una idea muy extendida: no es posible elegir de dónde quemar grasa de manera localizada. Ni cien abdominales al día ni cremas térmicas van a eliminar exclusivamente el tejido adiposo de la cintura. La composición corporal responde a un balance global regulado por la genética, el equilibrio calórico, el descanso y, de forma muy relevante, nuestro entorno hormonal.

    Aquí es donde la psicología y la biología se dan la mano a través del cortisol, la hormona del estrés. Cuando vives bajo una sobrecarga constante (ya sea por autoexigencia, trabajo, falta de sueño o dietas demasiado restrictivas), el cuerpo interpreta que está en peligro. En respuesta, el cortisol elevado favorece el almacenamiento de grasa en la región visceral o abdominal y despierta una necesidad biológica urgente de alimentos ricos en azúcares y grasas para «sobrevivir». Por eso, someterte a planes de alimentación extremos suele empeorar justo aquello que pretendes resolver.

    Hábitos con respaldo científico para cuidar tu abdomen.

    Abandonar las restricciones no significa renunciar a la salud. Al contrario: cuando cuidamos el organismo desde la amabilidad y la constancia, los cambios se vuelven sostenibles y reales.

    • Alimentación completa y saciante: Prioriza alimentos ricos en fibra (verduras de temporada, legumbres, fruta entera) y fuentes de proteína de calidad en cada comida. Estos nutrientes regulan la glucosa en sangre, reducen los picos de insulina y calman el hambre biológica sin necesidad de pasar hambre.
    • Entrenamiento de fuerza regular: Más allá del ejercicio cardiovascular, el trabajo con pesas, bandas o el propio peso corporal preserva y construye masa muscular. El músculo es un tejido metabólicamente activo que mejora la sensibilidad a la insulina y facilita un uso eficiente de la energía.
    • Higiene del sueño y gestión del estrés: Dormir entre 7 y 8 horas cada noche y reservar breves pausas de desconexión durante el día reduce de forma directa los niveles de cortisol circulante, frenando la señal de almacenamiento en la zona media.
    • Comer con atención plena (Mindful Eating): Sentarte a comer sin pantallas, masticando despacio y escuchando tus señales de hambre y saciedad, previene la indigestión y los episodios de ingesta emocional reactiva.

    Cambiar la perspectiva: de la batalla estética a la salud integral

    Mirar el abdomen como una zona a erradicar solo genera desconexión corporal. Gran parte de lo que a menudo percibimos como «grasa» es, en realidad, distensión abdominal provocada por digestiones pesadas, microbiota alterada o retención de líquidos derivada del nerviosismo diario.

    Cuando dejamos de ver la comida como un sistema de premios y castigos y la entendemos como el combustible que nos nutre y nos sostiene, la presión desaparece. La pérdida de grasa saludable nunca es fruto de la prisa; es el efecto colateral de un cuerpo que descansa bien, come suficiente, se mueve con regularidad y se siente seguro.

    Conclusión y Acompañamiento

    Cuidar de tu cuerpo no tiene que ser un proceso solitario ni punitivo. Mereces despedirte de la culpa y de las dietas restrictivas para empezar a construir un estilo de vida que respete tus tiempos, tus gustos y tu salud mental. Tratar a tu cuerpo con paciencia y amabilidad es el paso más efectivo y duradero que puedes dar.

    Si sientes que el estrés, la ansiedad por la comida o los constantes intentos de dieta están afectando tu bienestar, en Zanai queremos acompañarte. Nuestro equipo de nutricionistas clínicos y psicólogos te ayuda a encontrar un equilibrio personalizado, sin métodos milagro y desde una perspectiva empática que pone a la persona en el centro. agenda tu primera sesión con nosotros y demos juntos el paso hacia una relación en paz con tu cuerpo.

Asistente IA360